Empezar el gym, y no morir en el intento

Empezar el gym, y no morir en el intento

¿Cómo lograr convertir un intento fallido en un hábito saludable? ¿De qué manera iniciar la actividad sin lesionarse? Los tips en esta nota.

Pagás la cuota del gimnasio, vas dos días y el dolor de un mal movimiento te da la excusa justa para no volver. Y es que además de perder dinero lo que perdés son las pocas ganas al iniciar la actividad de una manera inadecuada. Y entonces… ¿Por dónde empezar? Según explicó el profesor de educación física Rodrigo Flores (IG atpmovimientoysalud) “como para cualquier actividad física lo primero que hay que hacer es un chequeo médico completo, clínico cardiológico para poder ante todo tener el certificado de aptitud médica para realizar cualquier actividad. Es importante dar con un gimnasio con las medidas de infraestructura y personal idóneo matriculado para llevar a buen puerto los planes de trabajo”.

– ¿Qué es lo ideal para quien se inicia en la actividad?

Tener el descanso luego de la práctica, por lo que es apropiado comenzar con un día de actividad y un día de descanso. Todo dependerá del tipo de trabajo que se haga y la actividad que se seleccione.

– ¿Qué es necesario que le diga a mi profe respecto a mi estado físico, dolencias y objetivos?

Al plantearle al profesor lo que deseo hacer, hay que tener en cuenta de cuánto tiempo dispongo, cuántas veces por semana voy a realizar la actividad, así como también gustos, preferencias y objetivos generales y especiales que tenga para realizar la actividad física. Es fundamental mencionar si ha tenido una lesión en los últimos meses, una cirugía mayor, si toma algún medicamento de forma permanente, si tiene algún dolor crónico etc. Entonces de esa manera, el profesional podrá ir planificando el trabajo que la personas va a realizar en el gimnasio.

– ¿Es importante estirar antes, durante y después del gym?

El estiramiento es una capacidad condicional más al igual que la fuerza, y puede ser parte o no de la rutina de trabajo. Si uno hace una movilidad articular previo a la actividad, no es necesario hacer un trabajo de flexibilidad previo a la tarea. Lo que sí se puede hacer para relajar al final hacer trabajos de elongación muscular, pero no es algo obligatorio.

– ¿Cuáles son los errores más comunes a la hora de ir al gimnasio?

No respetar los tiempos lógicos y biológicos que todos tenemos según cada caso. Por ejemplo, levantar más carga de la que debería, no respetar los tiempos de recuperación, concentrarse en pequeños grupos musculares como brazos y piernas y no trabajar todo el cuerpo, no hacer entrada en calor antes de iniciar la actividad física

Cinco tips para lograr el hábito

1.Crear una rutina

En 1960, el cirujano Maxwell Maltz, definió la duración de 21 días para crear un hábito. Posteriormente se ha visto que las neuronas no son capaces de asimilar de forma completa un nuevo comportamiento en este tiempo y corremos el riesgo de abandonar de forma prematura sólo con 21 días de entrenamiento. Por ello, los especialistas instan a planificar los días que vamos a ir al gimnasio junto con el tipo de ejercicios: “ser flexible, sobre todo al principio, y evitar caer en el aburrimiento combinando distintos tipos de ejercicios y poniéndote retos diarios, es vital”.

Agendarlo te puede ayudar a gestionar el tiempo y facilitar que ocurra. “Si no está agendado, es mucho más fácil que no ocurra. El objetivo es hacernos dueños de nuestro tiempo para que las distracciones y los pensamientos negativos no nos impidan llenar nuestros días”, comenta Ixi Ávila, coach de Inteligencia Emocional.

Fijar en el calendario semanal los días y la hora en los que vamos a entrenar y ser constantes. Hay que tratar de dedicar, al menos, 3 días a la semana al deporte con un mínimo de 30 minutos por sesión, y aumentar progresivamente.

 

2.Descansar

Es fundamental respetar los días de reposo e intercalarlos con los días de deporte para que, además de dar tiempo a los músculos para recuperarse, no nos desinflemos a la primera de cambio. Si se pretende recuperar el tono en los primeros días, se conseguirá el efecto contrario, y la persona no querrá volver al gimnasio.

3. Plantear objetivos alcanzables

Debemos ser realistas y tener en cuenta nuestro estado físico que, evidentemente, no es el mismo que antes de caer en la inactividad. Es mucho más fácil perder el tono que recuperarlo, por eso, no debemos exigirnos todo desde el primer día. El paso a paso es la clave en la al deporte, tanto como disfrutar de lo que se está haciendo.

4. Valorar los pequeños logros

Ni te vas a sentir siempre igual, ni todos los días vas a tener ganas de hacer deporte. Es más importante la calidad que la cantidad, por lo que si un día no podés entrenar los 30 minutos que te habías marcado y sólo podés hacer 10, procurá que esos minutos merezcan la pena. Además, cualquier fórmula de actividad es mejor que la inactividad. Tendemos a creer que para ese poco tiempo que tenemos de entrenamiento mejor no ir a entrenar, pero ese tiempo de acción es tiempo que se resta al sedentarismo. Así que cualquier movimiento es un logro a valorar y a mejorar.

5. Centrate en el progreso

No busques la perfección, buscá el progreso. Si tu objetivo es hacer ejercicio todos los días del año y el tercer día no llegas a la clase que querías, puede que tengás la tentación de tirar la toalla porque ya no vas a conseguir el resultado final tal y como te lo habías planteado. “A menudo cuando nos focalizamos en un resultado final nos olvidamos de disfrutar el proceso y de valorar el progreso que estamos haciendo día a día, y eso desmotiva a cualquiera” asegura Ixi Ávila. Poner todo tu foco en el resultado te llevará a vivir esperando al día que lo consigas, mientras que cuando lo que buscas es crear hábitos es más posible que disfrutes cada paso dado y que tus propósitos duren más en el tiempo”.

 

 

 

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