Ángela Torres vs. cigarrillos electrónicos: “No se envicien como yo”

Ángela Torres vs. cigarrillos electrónicos: “No se envicien como yo”

La artista posteó un video en sus redes, en el que alertó sobre la adicción que este tipo de dispositivo conlleva. Sustancias tóxicas, problemas cardíacos y dependencia, entre algunos de los males que detallan los especialistas.

“Nunca pensé que iba a ser esa persona que se levanta a las diez de la mañana y fuma…” dispara desde un video la actriz y cantante Ángela Torres, mientras remata con otra frase más letal desde su cuenta de Instagram: “No caigan, es una trampa”, sostiene mientras se muestra con un cigarrillo electrónico en sus manos.

Así de claro lanzó su mensaje la nieta de Lolita Torres, de 27 años, en su cuenta de IG (con más de 2,7 millones de seguidores) desde Florida (Miami). Un  disparador que visualiza la vieja discusión de si los dispositivos electrónicos que simulan la acción de fumar (con diversas sustancias para generar el vapeo) son un modo positivo (supuestamente) de poder desprenderse de fumar tabaco, bajar la ansiedad, o apostar a un distractor que ayude con este flagelo. Sin embargo las supuestas “mieles” de esta alternativa serían la puerta hacia algo igual, o peor que el tabaquismo.

Jugando con fuego

¿Qué son los cigarrillos electrónicos? En qué momento sentaron su apogeo, o en todo caso y peor aún, porqué se los supo ver como los salvadores de conductas adictivas cuando en realidad, según los especialistas son una bomba de tiempo por donde se los mire.

Si empezamos desde lo más básico los cigarrillos electrónicos son dispositivos que producen un aerosol que se aspira y simula el acto de fumar, según se indica en la página del Ministerio de Salud de la Argentina.

Estos dispositivos están constituidos por 3 elementos: una batería, un atomizador y un cartucho. El líquido de los cartuchos no contiene tabaco, pero sí nicotina en dosis variables (hasta 54 mg/ml o más) y también muchas sustancias como propilenglicol, glicerina vegetal, saborizantes, aromatizantes y otros. Las diferencias en el voltaje de las baterías y los sistemas de circuitos para calentar la solución y transformarla en un aerosol, pueden contribuir a la formación de sustancias tóxicas en las emisiones. ¿Algo más? Sí bastante más.

Por ello en el programa Cada Día, la periodista Analía de la Llana, trata el tema en su columna con la palabra autorizada del médico neumonólogo, Alejandro Chirino, quien habló sobre lo que implican estos dispositivos y su  peligrosidad. 

Informarse para prevenir

Según precisó, además, el profesional “hay que comprender que los cigarrillos electrónicos sí son nocivos y mucho. Para generar el humo estos dispositivos calientan las sustancias que se les colocan y generan aerosoles cuya composición química y la temperatura a la cual se consigue la vaporización, hace que se inhale una gran cantidad de compuestos que pueden ser potencialmente perjudiciales (hablamos de más de 80 compuestos entre ellos nicotina). Incluso muchos de ellos son considerados como tóxicos (como el formaldehído por ejemplo).

-¿Dónde generan el daño?

“En el aparato respiratorio y diversos órganos. Sabemos que el vapeo o consumo de cigarrillos electrónicos con nicotina, puede generar exacerbaciones del asma, de la EPOC, predisposiciones a largo plazo cancerígenas, así como también una patología aguda por la inhalación de estos aerosoles, llamada síndrome de distrés respiratorio, parecido al que da la neumonía por COVID, aunque no es infeccioso porque es inflamatorio generando insuficiencia respiratoria. Incluso hay reportes de pacientes jóvenes que luego de inhalar este tipo de aparatos desarrollan este síndrome. No es algo inocuo, sino que produce daño”.

-¿Qué pasa con la adicción a la nicotina? ¿Es aún peor que la del cigarrillo convencional?

“Sabemos que con este tipo de dispositivo la nicotina se sigue inhalando. Hemos visto y encontrado que la dosis que poseen los cartuchos tienen muy altos niveles de esta sustancia, sobrepasando muchas veces incluso la de un cigarrillo normal, predisponiendo a la persona a la adicción. También se estudia hoy en día, la posible incidencia en personas que se inician con estos dispositivos, en fumadores potenciales luego, de cigarrillos normales con todo lo que ello conlleva”.

-La gente los compra muchas veces como estrategia para dejar de fumar…

“Nada peor en realidad ya que sigue la misma lógica que el fumar cigarrillos normales. No se logra romper con el hábito nunca. No es aconsejable como terapia de reemplazo, ni ayuda en nada”.

Datos que duelen

“Quiero dejar y no sé cómo…”, “El mes que viene lo dejo y no toco un cigarrillo más….”, “Es que mi entorno no me ayuda…”. Podemos encontrar tantos argumentos válidos o a medio hacer, por cuanta persona existe en el mundo fumador. Algo es cierto y los datos duros así lo reflejan: El tabaquismo es un problema mundial de salud pública con devastadoras consecuencias sanitarias, sociales, económicas y ambientales que hoy es responsable de más de 8 millones de muertes anuales en el mundo y de costos sanitarios y ambientales que incluso exceden las recaudaciones fiscales por impuestos al tabaco. El consumo de tabaco es causa de enfermedades respiratorias graves, como enfisema y EPOC, cáncer de pulmón, boca, labios, lengua, laringe y faringe, cáncer de estómago, de esófago, de páncreas, de vejiga, de riñón, de cuello de útero, de colon y de recto, de hígado, de mama, de la cavidad nasal, de ovario y ciertas formas de leucemia, y también es causa de patologías cardiovasculares, como enfermedad coronaria, ACV y enfermedad vascular periférica. 

Esta epidemia representa la primera causa de muerte prematura evitable a nivel mundial, y en la Argentina produce más de 40 mil muertos por año, incluyendo alrededor de 5 mil muertes anuales en no fumadores por exposición al humo de tabaco ajeno.

Romper el círculo vicioso

“El cigarrillo electrónico no es la salida para dejar de fumar. Hay que armar un plan de acción de cuestiones comportamentales”, destaca Chirino. Algunos de los consejos que apunta el profesional se vinculan con:

-Bajar de forma paulatina la cantidad de cigarrillos que se fuman

-Ir haciendo consciente el número de cigarrillos que se consumen, espaciando el encendido de los mismos

– Buscar lugares en donde se ha decidido que no se va a fumar (por ejemplo el auto, la casa, etc)

-Prepararnos para el “día D”, en donde se deja de fumar a cero. En algunos pacientes es necesaria una medicación que puede ser el reemplazo de nicotina, con parches (altamente efectivo).

-Intensificar medidas comportamentales del cambio de hábito.

“Una vez que el paciente deja de consumir nicotina y no ésta entra más al organismo de forma inhalatoria, comienza la deshabituación. Tiene que pasar más o menos un mes de no fumar nada para que el cerebro registre este cambio de hábito. Si bien al principio no es sencillo, poco a poco, transitar el paso a paso y acercarse a un centro médico con planes logrados para ser acompañados, puede lograr que finalmente la persona se vea libre de este flagelo que tantas muertes ocasiona”, concluyó Chirino.

 

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