Ante la previsión de una temporada con más lluvias y posibles aluviones, las autoridades piden reforzar la prevención en Mendoza. Chacras de Coria, Puente de Hierro, Corralitos y sectores de la precordillera presentan condiciones que pueden favorecer inundaciones y crecidas repentinas. Qué hacer en la calle y cómo preparar la casa.
Mendoza se prepara para una temporada de tormentas que podría extenderse durante varios meses. En el marco de las previsiones asociadas al fenómeno de El Niño, Defensa Civil recomienda anticiparse a posibles emergencias, identificar los riesgos del entorno y organizar un plan familiar para actuar ante lluvias intensas, inundaciones o aluviones. El director del organismo, Daniel Burrieza, advirtió que los pronósticos contemplan un incremento de entre el 45% y el 50% en las precipitaciones hasta abril.
La preocupación se concentra especialmente en las zonas donde el agua puede descender desde la precordillera con fuerza o acumularse por las características del terreno. En esos sectores, las calles pueden convertirse temporalmente en cauces y las crecidas pueden arrastrar barro, piedras, ramas y otros materiales.
Por eso, además de seguir los pronósticos y las advertencias oficiales, las autoridades insisten en evitar los cruces de calles anegadas y cauces aluvionales, mantener despejados los desagües y saber cómo actuar si el agua ingresa a una vivienda.
Súper Niño en Mendoza: cuáles son las zonas más vulnerables a aluviones e inundaciones
Las características geográficas de Mendoza hacen que el riesgo no sea igual en toda la provincia. Algunos sectores pueden verse afectados por el escurrimiento rápido del agua desde las zonas altas, mientras que otros presentan dificultades para drenar las precipitaciones.
El geólogo y docente de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), Javier Gómez Figueroa, señaló distintos puntos que requieren precaución ante lluvias intensas. Entre ellos se encuentran Chacras de Coria, Puente de Hierro, Corralitos, La Crucecita, San Isidro, El Challao y Blanco Encalada.
Chacras de Coria: por qué hay que evitar la calle Pueyrredón
En Chacras de Coria, Luján de Cuyo, la calle Pueyrredón puede funcionar como una vía natural de escurrimiento hacia el Cacique Guaymallén. Según explicó el especialista, durante precipitaciones intensas el caudal puede crecer considerablemente y transformar ese tramo en un sector peligroso para circular.
El geólogo indicó que en ocasiones se observó una importante acumulación de agua sobre la calzada. Por eso, recomendó evitar la zona durante las tormentas y no intentar atravesarla, incluso con vehículos de gran porte o camionetas 4×4.
Puente de Hierro y Corralitos: el problema de los anegamientos
En Guaymallén, Puente de Hierro y Corralitos presentan condiciones que pueden dificultar el drenaje. La presencia de suelos arcillosos, sectores bajos y una napa freática relativamente cercana a la superficie favorece que el agua permanezca acumulada después de las lluvias.
A diferencia de las áreas donde el agua escurre rápidamente por las pendientes, en estos sectores los anegamientos pueden prolongarse y complicar la circulación de vecinos.
La precordillera: riesgo de aluviones y crecidas repentinas
También requieren atención La Crucecita, San Isidro, El Challao y Blanco Encalada, donde el agua puede bajar por quebradas, cauces y pendientes naturales. En estos casos, el peligro no se limita al volumen de agua. Las crecidas pueden transportar piedras, troncos, ramas y barro, con capacidad para afectar caminos, viviendas y accesos a barrios.
Por eso, Defensa Civil recomienda mantenerse alejado de cauces y badenes durante las tormentas y no acampar en zonas bajas o próximas a cursos de agua.
Qué recomienda Defensa Civil para prevenir accidentes durante las tormentas
Las medidas de prevención deben aplicarse tanto en la vía pública como en los hogares. Una de las principales advertencias es no cruzar calles inundadas, badenes, arroyos ni cauces aluvionales, aunque el agua parezca tener poca profundidad.
Entre las recomendaciones para quienes circulan en vehículo se encuentran:
- Reducir la velocidad y conducir con precaución.
- Mantener distancia con otros vehículos y respetar las señales de tránsito.
- Detener la marcha ante un badén o cauce con agua y no intentar atravesarlo.
- Evitar los desplazamientos que no sean necesarios durante una tormenta.
- Respetar los cortes y las indicaciones del personal de emergencia.
Cómo preparar la casa ante el riesgo de lluvias e inundaciones
Defensa Civil también aconseja tomar medidas antes de que comience una tormenta para reducir los daños en las viviendas.
Entre las acciones preventivas se destacan:
- Limpiar techos, canaletas y desagües para facilitar el escurrimiento del agua.
- Retirar de patios y espacios exteriores objetos que puedan ser arrastrados por la corriente.
- No sacar la basura durante las tormentas ni arrojar residuos en acequias y canales.
- Cerrar y asegurar puertas y ventanas.
- Mantener documentos importantes, medicamentos y elementos esenciales en lugares protegidos.
- Preparar una mochila de emergencia con los elementos necesarios para la familia.
- Identificar las llaves de corte de electricidad, gas y agua, y saber cómo utilizarlas de manera segura.
Si el agua comienza a ingresar a la vivienda, es fundamental cortar la electricidad desde un lugar seco y seguro, siempre que sea posible hacerlo sin exponerse al agua ni a instalaciones mojadas. Si existe riesgo para las personas, se debe priorizar la evacuación y solicitar ayuda.
Qué es el Plan de Acción Familiar que promueve Defensa Civil
Frente a la posibilidad de que las tormentas se repitan durante varios meses, Defensa Civil impulsa el Plan de Acción Familiar (PAF), una herramienta para organizar cómo responder ante una emergencia.
La propuesta consiste en que cada hogar identifique los riesgos de su entorno, establezca puntos de encuentro y acuerde qué hará cada integrante si debe abandonar la vivienda o si se interrumpen servicios esenciales.
También es importante definir cómo comunicarse con familiares, prever las necesidades de niños, adultos mayores y personas con discapacidad, y tener a mano los números de emergencia. El objetivo es evitar que las decisiones se tomen en medio de una situación de peligro y que todos sepan cómo actuar ante una inundación, una crecida repentina o un corte de servicios.