El teléfono de Luciana Celeste Báez, de 22 años, fue encontrado durante un allanamiento en Guaymallén. La sospechosa quedó imputada por encubrimiento simple y, debido a que registra otras causas, la Justicia dispuso su detención y prevé trasladarla al penal de mujeres de Cacheuta.
La investigación por la desaparición del celular de Luciana Celeste Báez, la joven que murió en un accidente de tránsito en el centro de Mendoza, tuvo un avance clave: el teléfono fue recuperado durante un allanamiento en Guaymallén, después de varias semanas de búsqueda. Debido al hecho, una mujer fue imputada y la familia deberá esperar a que se le realicen peritajes antes de vovler a tener el aparato en sus manos.
El aparato, un Motorola G24 Power de color celeste, había desaparecido de la escena del choque ocurrido en la intersección de Colón y Perú, la noche del 27 de agosto. Para la familia de Luciana, recuperar el dispositivo era especialmente importante porque allí estaban guardadas fotografías, videos, mensajes y recuerdos personales de la joven.
Aunque la pesquisa permitió localizar el teléfono, la Justicia no reunió pruebas suficientes para atribuirle a la mujer investigada la sustracción directa del aparato. Por ese motivo, quedó imputada por encubrimiento simple, una figura penal diferente del hurto calamitoso que se investiga en la causa original.
Cómo encontraron el celular de Luciana Báez
La búsqueda del teléfono comenzó después del accidente fatal, cuando se advirtió que algunas pertenencias habían desaparecido del lugar del choque. De acuerdo con la investigación, tras el impacto varias personas se acercaron a los vehículos involucrados y algunas comenzaron a retirar objetos que habían quedado en la escena. Entre las pertenencias que faltaban estaba el celular de Luciana.
Ante el reclamo de la familia, la fiscal de Tránsito Mariana Gutiérrez había dispuesto que se investigara qué había ocurrido con los objetos desaparecidos después del siniestro.
La pesquisa avanzó con la intervención de la Dirección de Robos y Hurtos de la Policía de Mendoza, que logró identificar un domicilio en Guaymallén donde finalmente se encontró el teléfono.
La localización del dispositivo permitió recuperar uno de los objetos que los familiares buscaban desde aquella noche. Sin embargo, todavía restan los peritajes correspondientes antes de que pueda ser entregado a sus seres queridos.
La investigación inicial estaba vinculada con el posible delito de hurto calamitoso, una figura que contempla la sustracción de bienes aprovechando una situación de desgracia o vulnerabilidad de la víctima.
En este caso, la hipótesis apuntaba a que alguien pudo haberse llevado el teléfono mientras se desarrollaban las primeras actuaciones posteriores al accidente fatal. No obstante, según la información de la causa, no se reunieron elementos suficientes para sostener que la mujer que tenía el aparato hubiera sido quien lo tomó directamente de la escena.
Por ese motivo, tras el hallazgo se inició una nueva actuación en la Fiscalía de Flagrancia, donde intervino el fiscal Juan Carlos Alessandra.
La mujer fue imputada por encubrimiento simple, al considerarse que habría tenido intervención sobre un objeto proveniente de un delito, sin que existieran pruebas suficientes para atribuirle la sustracción original.
Este jueves, el fiscal Alessandra dispuso la detención de la sospechosa y tenía previsto ordenar su traslado al penal de mujeres de Cacheuta. La decisión se fundamentó en que la mujer registra otras causas judiciales y en la aplicación del criterio de reiterancia delictiva, según la información difundida sobre el expediente.
El celular será sometido a peritajes antes de volver a la familia
Antes de que el teléfono sea restituido a los familiares de Luciana, los investigadores deberán realizar los peritajes correspondientes. Estos procedimientos permitirán completar las actuaciones necesarias sobre el dispositivo y preservar la evidencia que pueda resultar relevante para la investigación. El hallazgo representa un avance para la familia, que había reclamado la recuperación del aparato por el valor afectivo de su contenido.
Cómo fue el accidente fatal en Colón y Perú
Luciana Báez tenía 22 años y murió durante la noche del 27 de agosto, cuando viajaba como pasajera en un Fiat Cronos que circulaba por calle Perú, en el centro de Mendoza. Al llegar a la intersección con calle Colón, el vehículo fue impactado por un Citroën C4 Cactus que avanzaba por esa arteria.
La violencia de la colisión provocó que Luciana saliera despedida del automóvil y falleciera en el lugar.
Su pareja, Gonzalo Parlavecchio, también viajaba en el Cronos y sufrió lesiones de gravedad. Además, otras tres personas resultaron heridas y los involucrados fueron trasladados a distintos centros asistenciales.
El episodio generó una profunda conmoción y dio lugar a una investigación para establecer cómo se produjo el choque y cuáles fueron las responsabilidades correspondientes.
Qué se investiga sobre el conductor del Citroën
Por el siniestro quedó imputado Héctor Octavio Barroso Gallegos, de 21 años, quien conducía el Citroën C4 Cactus.
La fiscal de Tránsito Mariana Gutiérrez le atribuyó los delitos de homicidio culposo agravado, lesiones graves culposas agravadas y lesiones leves culposas, en concurso ideal.
Entre las primeras medidas de la investigación se incorporaron registros de cámaras de seguridad que, según los reportes difundidos, mostraron al Citroën atravesando semáforos en rojo. De todos modos, la Fiscalía continúa analizando distintos elementos para reconstruir con precisión la mecánica del accidente.
