El comedor Corazones Felices, ubicado en Mendoza, atraviesa uno de los momentos de mayor demanda debido al frío extremo y la crisis económica. Allí brindan alimentos a más de 600 personas por día, mientras aumentan las familias que necesitan ayuda y disminuyen las donaciones.
La intensa ola polar que afecta a Mendoza dejó al descubierto una realidad cada vez más preocupante: el crecimiento de la demanda en los comedores comunitarios. En el merendero Corazones Felices, cientos de personas recorren largas distancias para acceder a un plato de comida caliente. Entre ellas hay madres con hijos, trabajadores que perdieron su empleo y jubilados que deben elegir entre comprar medicamentos o poder alimentarse.
El comedor y merendero Corazones Felices asiste actualmente a más de 600 personas, una cifra que aumentó considerablemente en los últimos meses debido al deterioro económico y las bajas temperaturas.
Desde la organización explicaron que, a pesar del frío, la asistencia nunca disminuye. Muchas personas caminan alrededor de media hora para llegar hasta el lugar y retirar su comida.
“El lunes, que hizo un frío terrible, la gente igual vino. Sabemos que hay muchísimas familias que dependen de este plato de comida y por eso seguimos cocinando todos los días”, contaron desde el comedor.
Cada vez hay más personas que necesitan ayuda y menos donaciones
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la institución es sostener el funcionamiento diario. Si bien el número de colaboradores continúa siendo prácticamente el mismo, quienes realizan donaciones hoy pueden aportar mucho menos que tiempo atrás debido a la situación económica.
“Las personas siguen ayudando, pero cada vez donan menos. Todo cuesta más y eso también impacta en quienes colaboran con nosotros”, explicaron.
Desde el comedor señalaron que reciben principalmente a madres que crían solas a sus hijos, familias enteras que quedaron sin trabajo y personas mayores que no logran cubrir sus necesidades básicas.
Entre quienes asisten diariamente al comedor se encuentra una jubilada cuya historia conmovió a todos. La mujer explicó que cobra una jubilación cercana a los $400.000, pero que alrededor de $300.000 se destinan únicamente a la compra de medicamentos. “No me alcanza la jubilación. Si compro los remedios, no puedo comer”, expresó.
Además de afrontar el costo de los tratamientos médicos, debe pagar servicios como luz, gas y agua, por lo que aseguró que la ayuda del comedor resulta fundamental para poder alimentarse. “Acá me ayudan con la comida y también con mercadería. Estoy sola y sin esta ayuda sería muy difícil”, contó.
Cómo colaborar con el comedor Corazones Felices
Desde la organización invitaron a quienes deseen colaborar con alimentos, mercadería o aportes económicos a comunicarse directamente con el comedor. Los interesados pueden hacerlo a través del teléfono 2616787807 o mediante la página de Facebook Comedor y Merendero Corazones Felices SAUSA, donde también publican las actividades solidarias y las necesidades más urgentes.
La ola polar profundiza una realidad cada vez más difícil
Las bajas temperaturas no solo incrementaron la necesidad de calefacción en miles de hogares mendocinos, sino también la demanda de alimentos en los espacios solidarios.
En Corazones Felices aseguran que cada semana llegan nuevas familias buscando ayuda y advierten que la combinación entre la crisis económica, el desempleo y el frío extremo hace cada vez más complejo sostener la asistencia.
Mientras cientos de personas encuentran allí un plato de comida caliente, el comedor continúa apelando a la solidaridad de la comunidad para poder responder a una necesidad que no deja de crecer.