Cuánto necesita una familia mendocina para llenar el changuito en el supermercado

Cuánto necesita una familia mendocina para llenar el changuito en el supermercado

Economía

Aunque Mendoza figura entre las provincias con precios más bajos para comprar alimentos y bebidas, una familia tipo debe destinar una porción importante de sus ingresos para cubrir la canasta mensual. El dato surge de un relevamiento nacional que comparó el costo del supermercado en todo el país.

Llegar al supermercado con una lista completa ya no garantiza volver con el changuito lleno. En Mendoza, una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores necesitó cerca de $900.000 durante mayo para cubrir una canasta mensual de alimentos y bebidas, según un informe de la consultora Analytica. Aunque los precios provinciales se ubicaron entre los más accesibles del país, el esfuerzo económico que deben realizar los hogares mendocinos continúa siendo elevado en relación con los ingresos promedio.

El estudio, denominado “Changuito Federal”, analizó el costo de una misma compra en las 24 jurisdicciones argentinas y reveló que Mendoza mantiene valores intermedios en comparación con otras provincias, aunque la presión sobre el bolsillo sigue siendo significativa.

Cuánto cuesta llenar el changuito en Mendoza

De acuerdo con el relevamiento, una compra mensual representativa de supermercado alcanzó los $898.050 en Mendoza durante mayo.

La cifra ubicó a la provincia por debajo de otros distritos como Córdoba, San Juan y San Luis, donde la misma canasta superó los $910.000. Sin embargo, el dato más relevante no está únicamente en el precio final, sino en cuánto representa ese gasto dentro del ingreso familiar.

Según el informe, una familia mendocina necesita destinar una parte considerable de sus recursos para cubrir exclusivamente la alimentación básica del mes.

Mendoza no tiene los precios más altos, pero el esfuerzo económico sigue siendo grande

Los especialistas remarcan que el costo del supermercado no puede analizarse de manera aislada. La relación entre los precios y los salarios es lo que determina el verdadero impacto sobre los hogares.

Mientras provincias patagónicas como Santa Cruz o Neuquén registran los changuitos más caros del país, también cuentan con algunos de los salarios privados más elevados, lo que reduce el peso relativo de la canasta sobre los ingresos.

En Mendoza ocurre lo contrario: aunque los precios son más bajos que en otras regiones, los salarios promedio no alcanzan el mismo nivel de compensación, lo que obliga a las familias a destinar una porción más importante de sus ingresos a la compra de alimentos.

El informe también mostró que la canasta de alimentos y bebidas en Mendoza registró un incremento mensual del 2,2% durante mayo. La variación estuvo por debajo de provincias como Río Negro, donde los precios crecieron 5%, y Neuquén, que registró una suba de 3,6%.

Este comportamiento refleja una desaceleración respecto de aumentos más pronunciados observados meses atrás, aunque los especialistas advierten que los salarios continúan corriendo detrás de varios gastos esenciales.

El relevamiento contempla una compra mensual estándar para una familia tipo y considera productos de distintos rubros:

  • Carnes
  • Lácteos
  • Panificados
  • Pastas
  • Productos de almacén
  • Bebidas
  • Frutas y verduras
  • Aceites y básicos de cocina

Para garantizar la comparación entre provincias, se tomaron las mismas marcas, cantidades y características de cada producto, sin contemplar promociones ni descuentos.

El desafío de las familias: cada vez queda menos dinero disponible

Los economistas advierten que el impacto del supermercado debe analizarse junto con otros gastos fijos que afrontan los hogares, como alquileres, tarifas de servicios públicos, transporte y endeudamiento.

Según Analytica, el aumento sostenido de algunos costos esenciales provoca que muchas familias tengan cada vez menos margen para destinar recursos a otros consumos, mientras crecen los problemas vinculados al uso de tarjetas de crédito y préstamos personales.

En ese contexto, cada vez son más los consumidores que abandonan la tradicional compra mensual para optar por adquisiciones semanales o quincenales, buscando aprovechar ofertas y administrar mejor un presupuesto que continúa bajo presión.

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