Este sábado en la provincia se presentó la banda liderada por los ex Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota Sergio Dawi y Semilla Bucciarelli con tal vez el show más emotivo hasta el momento a poco más de un mes de la partida del Indio Solari.
Con el dolor de la partida del Indio en el ojo, La Kermesse llegó a Mendoza con 4 ex Redondos a tocar todos los clásicos de ¿la mejor? banda del rock nacional y a despertar nostalgia en un público que promedió los 40 años y se emocionó hasta las lágrimas con todos los clásicos ricoteros.
Esta es la tercera vez que toca La Kermesse en Mendoza, entendiendo que tal vez sea la banda más fiel a lo que fueron Los Redondos ya que cuenta en su formación con 4 ex integrantes de la mítica banda: Tito Fargo en la guitarra, Semia Bucciarelli en el bajo, Sergio Dawi en el saxo y Hernán Aramberri en la batería. La propuesta es simple: darle a los invitados a la misa una sobredosis de Los Redondos. En agosto de este año justamente se cumplieron 25 años del último show de la banda en el Estadio Chateau Carreras de Córdoba.
Y esa dosis de Redondos nunca estuvo completa tras la separación ya que si bien el Indio Solari tocaba varios temas, siempre fueron mechados con su discografía personal, una música mucho más producida y algo más pop, en contraste con Los Redondos que era un sonido más virgen que se potenciaba en los vivos. Los Fundamentalistas siguen su legado y Skay, en sus presentaciones, toca menos canciones de Los Redondos y todas al estilo Beilinson, algo más solemne.
Es por ello que La Kermesse es ese lugar donde tenés que ir si querés esuchcar Los Redondos. Están casi todos los clásicos, ya a esta altura no vale la pena nombrarlos, y este show se convierte en uno de los pocos de los que transitan en Mendoza, en los que el público conoce todas las canciones.
A diferencia del año pasado, esta vez la Kermesse volvió al Bustelo, que gran acierto el Bustelo, se escuchó de manera notable y se pudieron lucir todos, en especial Sergio Dawi, en esos temas en el que el saxo es protagonista.
Es que en el Bustelo estaban todos, los viejos ricoteros, los de 30 y 40 que no pudieron ver a Patricio Rey pero sí siguieron al Indio y los más chicos, aquellos que lo escucharon de sus padres o hermanos, todos disfrutando de las letras del Indio y de los acortes de Skay con viejos y nuevos intérpretes.
“Las fiestas son necesarias”, cerró Dawi el recital entendiendo que esta cofradía perdurará por siempre, más allá de los nombres y las personas, el legado queda.