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Terapia experimental

Video: 3 personas parapléjicas pudieron dar pasos tras un tratamiento

Según informaron los investigadores, se trata de los primeros casos de personas que pueden recuperar la capacidad de andar.

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Redacción ElNueve.com
25 de septiembre de 2018 | 17:42

Un increíble avance de la ciencia médica se produjo en Estados Unidos. A través de investigaciones realizadas en la Clínica Mayo de Roechester y la Universidad de Louisville, 3 personas parapléjicas pudieron dar algunos pasos por sí mismos.

Estos, son los primeros casos de personas completamente parapléjicas que recuperan la facultad de andar.

Los tres pacientes habían sufrido accidentes que dañaron su médula espinal y en consecuencia habían perdido por completo el control sobre los músculos de las piernas, lo que les impedía andar.

El paciente tratado en la Clínica Mayo, cuyo caso publica hoy la revista Nature Medicine , había perdido además toda sensibilidad al tacto desde la cintura a los pies.

En cambio, en los otros dos casos, presentados también hoy en The New England Journal of Medicine (NEJM), los lesionados retenían cierta capacidad sensorial en las piernas.

Según publicó lavanguardia.com después de años de entrenamiento de rehabilitación, ninguno de los tres pacientes había recuperado el movimiento las extremidades inferiores.

Ante la ausencia de respuesta al tratamiento convencional, fueron reclutados para participar en dos ensayos independientes de una terapia en investigación.

En primer lugar, los médicos los operaron para introducirles implantes en la médula espinal, por debajo de la lesión.

Los implantes consisten en una red de electrodos que se pueden activar de forma personalizada para cada paciente, y que actualmente se utilizan para mitigar dolores intensos que no responden a fármacos.

A continuación, los pacientes siguieron un intenso régimen de rehabilitación acompañada de estimulación de la médula espinal.

Pasado un periodo de entre 15 y 85 semanas, los tres pacientes recuperaron la capacidad de dar pasos sobre una cinta de correr de forma autónoma, sin ningún tipo de ayuda externa. También fueron capaces de caminar sobre el suelo con diferentes grados de asistencia.

Los investigadores han implantado electrodos en los pacientes que permiten estimular la médula espinal y que a día de hoy se utilizan para otras dolencias (Clínica Mayo)

Una de las pacientes, que tenía 22 años cuando recibió el implante y siguió el tratamiento durante 15 semanas (tres meses y medio), pudo dar pasos en el suelo ayudada bien de un andador o de dos bastones, o dándoles las manos a dos fisioterapeutas.

El otro paciente de Louisville, de 34 años al inicio del tratamiento, fue capaz de caminar con un andador tras 85 semanas (casi veinte meses) de rehabilitación.

El paciente tratado en la Clínica Mayo, que tenía 26 años al principio de la intervención y carecía de sensibilidad en las piernas, siguió la intervención durante 43 semanas (casi diez meses) y pudo dar pasos también con un andador, pero con la asistencia de un fisioterapeuta para mantener el equilibrio.

Ya que no ha recuperado la capacidad sensorial, necesita ver sus piernas reflejadas en un espejo para poder moverlas correctamente, según han informado los autores de la investigación en teleconferencia de prensa.

“Aunque solo sea un paciente, ha recuperado el control voluntario de las piernas y ha logrado moverse un total de 111 yardas [104 metros], el equivalente a un campo de fútbol, un hecho muy significativo”, afirma en teleconferencia de prensa Kendall Lee, neurocirujano de la Clínica Mayo que ha codirigido la investigación.

En todos los casos, los pacientes solo pueden caminar mientras reciben estimulación eléctrica. Si se apagan los electrodos, pierden la capacidad de mover las piernas.

Todavía se desconoce qué efectos tiene exactamente el tratamiento en la médula espinal de los pacientes. “Esta tecnología no permite regenerar los nervios”, puntualizó Kendall Lee.

“Todavía no conocemos el mecanismo preciso, pero la médula espinal probablemente se hallaba en un estado durmiente. Con la estimulación hemos logrado que la médula sea capaz de conducir la información del cerebro de nuevo para recuperar el control voluntario de las piernas”, añadió.

Los investigadores de la Universidad de Louisville han administrado el mismo tratamiento a otros dos pacientes con lesión medular que, al igual que el de la Clínica Mayo, habían perdido tanto la facultad motora como la sensibilidad en las piernas.

Aunque sí han recuperado cierta capacidad de mover los músculos de las piernas, no han podido articular los movimientos para andar. Por otra parte, uno de estos pacientes sufrió una fractura en la cadera durante el entrenamiento que le obligó a interrumpirlo.

“Las personas con un cierto grado de sensibilidad por debajo de la lesión pueden ser candidatas más adecuadas (para el tratamiento) que aquellas que carecen de sensibilidad, pero son necesarias investigaciones en grupos más grandes de pacientes con lesión medular”, escriben los investigadores de la Universidad de Louisville en The New England Journal of Medicine.

“Estamos en un estado muy temprano. El próximo paso será descubrir cómo funciona este tratamiento, por qué funciona y a qué tipos de pacientes puede ayudar”, declaró Kristin Zhao, investigadora de la Clínica Mayo y codirectora del estudio que ha publicado Nature Medicine.

“Se trata de una de las primeras veces que se consiguen resultados tan espectaculares”, valoró Joan Vidal, investigador del Institut Guttmann que no ha participado en ninguno de los dos trabajos.

“Los resultados confirman que la neuromodulación por estimulación medular eléctrica es una de las líneas más interesantes para tratar pacientes con lesiones completas”, remarca Vidal, que colabora en este ámbito con investigadores que han participado en el estudio de la Clínica Mayo.

“El tratamiento no busca recuperar del todo la funcionalidad en la capacidad de andar, pero ya es mucho que pacientes con una lesión medular completa, que al principio no tienen absolutamente ningún tipo de movimiento por debajo de la lesión, puedan mover las piernas. Eso ya es un éxito absoluto”, afirma Vidal.

“Ahora debemos investigar en qué pacientes se puede aplicar, a qué altura se deben colocar los implantes, cómo se ha de estimular o cuánto debe durar la rehabilitación”, concluye.

Fuente: Medios

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