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Los macabros libros confeccionados con piel humana

A lo largo de la historia, en varias bibliotecas se encuentran alojados ejemplares únicos.

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Redacción ElNueve.com
24 de julio de 2018 | 18:24

En varias bibliotecas del Mundo hay albergados macabros libros confeccionados con piel humana. 

En la colección de libros raros de la Biblioteca de Derecho de la Universidad de Harvard, descansa un extraño tomo titulado "Practicarum Quaestionum Circa Leges Regias Hispaniae", un tratado sobre leyes españolas que habría sido realizado con piel humana.

Otros especialistas señalaron que el libro "Des Destinees de l'Ame" (Los destinos del alma) fueron hechas con la piel del cuerpo de una paciente mental.

Los especialistas señalaron que en el tratado sobre leyes españolas, en la última página se puede observar una inscripción que dice: "la cubierta de este libro es un recuerdo de mi querido amigo, Jonas Wright, quien fue desollado vivo por una tribu".

Aunque a cualquiera podría parecerle sórdido tener en las manos un libro encuadernado con piel humana, esta práctica, llamada bibliopegia antropodérmica, fue común entre los siglos XVII y XIX, principalmente en Inglaterra y Francia.

A veces, se realizaba por razones sentimentales, pero también como un signo de victoria sobre el enemigo —por ejemplo, durante la Revolución Francesa se usaban las pieles de los nobles guillotinados para encuadernar ejemplares de la Constitución—, y muchos libros antiguos de anatomía estaban encuadernados precisamente con la piel del cadáver.

Por otro lado, en el Reino Unido se usaba la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros en los que se narraban sus fechorías, y también era común que algunos tomos sobre procesos judiciales estuvieran encuadernados con la piel del acusado.

Tal es el caso del libro en que se narra el crimen de William Corder, quien mató a su amante en 1827; hoy, su piel y su historia las resguarda el Museo Bury St. Edmunds, Inglaterra.

También había casos en los que el último deseo de los fallecidos era forrar con su piel las tapas de un libro determinado, y se sabe de algunos otros, resultado del fanatismo, como el de André Leroy quien, en 1831, se coló en un tanatorio para arrancarle la piel al escritor francés Jacques Delille y encuadernar con ella sus ejemplares.

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