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#UnaGenia

La increíble historia de la nena que caminó con ayuda de Baby Shark

Harper tiene 2 años y espina bífida. Gracias a la canción infantil pudo dar los primeros pasos y adelantar su recuperasión.

16 de mayo de 2019 | 16:31

La música como estímulo es una práctica que se viene realizando desde hace años. Pero hasta donde llega su poder. Para la familia de Harper Comparin, una canción de niño fue casi milagrosa.

La pequeña Harper Comparin tiene 2 años es de Florida, Estados Unidos y sufre de espina bífida.

La madre, Erica Comparin, explicó que se enteró que su hija tendría la enfermedad cuando tenía sólo 18 semanas de embarazo luego de que los médicos se lo informaran.

Según los especialistas lo probable sería que, debido a esta condición genética, la niña estaría paralizada de su estómago hacia abajo, de acuerdo al grado de malformación.

“Sentí que me quitaron a mi hija. La forma en que nuestro medico lo describió fue muy devastadora. Se sentía como si hubiera perdido a un hijo”, dijo Erica Comparin.

A los 7 meses, antes de que Harper naciera, los médicos hicieron una operación correctiva desde el útero, la intención era aligerar un poco el tamaño de la malformación de su columna vertebral y médula espinal.

Para mejorar su salud fue sometida a múltimples intervencions y antes de cumplir el primer año de edad, la niña se había sometido a siete cirugías pero llegó un punto en que sus padres decidieron parar con las operaciones.

Los papás de Harper decidieron probar con algo menos invasivo y llevaron a la niña a terapias con una fisioterapeuta.

A pesar de que la dinámica de las terapias era bastante divertida y el ambiente estaba decorado para la comodidad de los niños, al principio Harper no se atrevía ni a poner los pies sobre el suelo.

 “Ganarse la confianza de un niño que ha pasado por tantos procedimientos es difícil. Te ven como otra persona que va a empujar y empujar. Tienes que mostrarles que estás allí para ayudarlos a ser niños”, dijo Michelle Schultz, su fisoterapeuta.

Michelle supo cómo ganarse la confianza de la niña con cada sesión y la nena perdió el miedo y hasta se animó a la cinta caminadora.

Pero hubo algo especial que motivó a esta pequeña en sus terapias. Michelle le enseñó a acompañar sus pasos con el ritmo de la canción infantil Baby Shark.

Así fue que motivada por caminar al ritmo de la canción infantil, la pequeña dio sus primeros pasos.

La profesional explicó que la melodía distrae a la pequeña y la mantiene relajada mientras trabaja arduamente en sus terapias. Sin saberlo, y considerándolos como momentos de diversión, durante las visitas al hospital, Harper comenzó a caminar.

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