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Exceso de susceptibilidad: ¿aliada o enemiga?

Muchas veces nos sentimos ofendidos por lo que alguien puede decirnos (o no), y solemos apelar al reclamo. También todo lo contrario, tener un grado de empatía tal, de llevar al propio cuerpo lo que le pasa al otro. ¿Cómo medir lo que nos pasa, y lograr un equilibrio justo, para nosotros y el resto de las personas?

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Redacción ElNueve.com
11 de junio de 2021 | 17:10

"Soy muy sensible, todo me toca"; "Nadie me contestó en el grupo el mensaje, ¿se puede saber por qué?", "Me siento mal por vos, me duele hasta la cabeza", "Tu dolor es el mío". Frases como ésta hablan a las claras de dos polos en donde la suceptibilidad es el eje.

Sin embargo, hay que saber que si bien se puede tener una sensibilidad especial con la que se nace, con cierta predisposición a ser pas (persona altamente sensible), por otro lado, el exceso de empatía puede "cargar" mucho emocionalmente a la persona.

Empatía por un lado (personas pas), por otro, un lugar en el que se puede caer en la trampa de hacernos cargo de lo que el otro, espera o requiere de nosotros, por su propio ego.¿Dónde encontrar el equilibrio? Cada Día entrevistó a la neuropsicóloga Cecilia Ortiz para hablar del tema.

Ponerse a la defensiva, una elección personal

¿Qué se puede hacer? No podemos elegir la emoción que sentimos ante determinada situación, pero sí decidir que hacer con ella, por lo que reaccionar poniéndose a la defensiva o atacar al otro es una elección personal.

Es frecuente que las personas que se ofenden con facilidad justifiquen el malestar externamente: “nunca estaré bien si no dejan de ofenderme”. Según diversos estudios psicosociales, esta actitud de responsabilizar a los demás dificulta la posibilidad de cambio, ya que al sentir que no se tiene poder de actuación se fomenta la pasividad. Pero tenemos buenas noticias: es posible cambiar las cosas y el primer paso para mejorarlas es darse cuenta de que esto está ocurriendo y aprender a hacerse cargo de las propias emociones. Ser capaz de identificar la emoción que se ha desencadenado ante una situación concreta y los pensamientos que han aparecido ligados a ella puede ser de ayuda para fomentar la introspección. En ocasiones, resulta aconsejable consultar con un profesional que pueda guiarte.

¿Cómo puedo saber si soy excesivamente susceptible?

Algunas señales que pueden estar sugiriendo este tipo de dificultades:

 -Te cuesta reconocer tus errores y no encajas del todo las críticas, aunque sean constructivas.

-Te sentís frecuentemente inseguro/a, enfadado/a o a disgusto/a.

-Te quejas más de la cuenta y tendés a colocarte en el rol de víctima.

- Solés responsabilizar a los demás de tus propios sentimientos o acciones.

Importante: Es fundamental valorar hasta que punto estos sentimientos están interfiriendo en tu día a día y si se trata de un rasgo de carácter o es reactivo a determinadas circunstancias vitales. Cuando atravesamos momentos difíciles (peor estado de salud, dificultades económicas, problemas familiares, etc.) este tipo de reacciones pueden aparecer con mayor frecuencia.

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