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Viaje en el tiempo

Cómo era el Parque General San Martín 100 años atrás

Creado en 1896 para que fuera el “pulmón” de la Ciudad, en poco tiempo se convirtió en el centro cultural y social de Mendoza.

31 de julio de 2017 | 08:32

El Parque General San Martín se creó el 6 de noviembre de 1896 por ley, bajo la iniciativa del entonces Ministro de Obras y Servicios Públicos, Emilio Civit y por el paisajista Carlos Thays. En esta nota, el antes y el después del pulmón de Mendoza que cumplirá 121 años.

Luego del terremoto de 1861, Mendoza estaba atestada de numerosas enfermedades como difteria, cólera, y sarampión lo que significaba un gran conflicto sanitario que requería de una solución urgente. Entonces, surgió la idea de crear el parque para que funcionara como “zona de purificación”.

A la vez, este espacio servía como defensa aluvional y se convertía en el escenario ideal para promover el encuentro entre amigos y familiares. El proyecto fue ambicioso y tuvo un costo alto; fue ideado por Civit y Thays, y se llevó a cabo durante la gestión del gobernador Francisco Julio Moyano. 

Así, en pleno desierto mendocino se plantaron 40 mil árboles de todo el mundo y se fue conformando el gran pulmón de más de 300 hectáreas que conocemos ahora. 

Con el tiempo el proyecto fue creciendo y adoptando la identidad actual. Por ejemplo, según los registros en 1908 ya estaban los icónicos Portones, que fueron traídos de Escocia. 

Dos años antes, en 1906, comenzó a gestarse la obra del Lago del Parque, y a su vera El Rosedal, paseo emblemático de estilo francés que fue inaugurado en 1919.

En 1909, dentro del Parque, en el cerro El Pilar, y por iniciativa del Gobierno Nacional para celebrar el centenario de la Independencia Argentina, se dispuso la creación del monumento para la gesta del Cruce de los Andes por el Ejército comandado por el General San Martín. Así, en 1917 se inauguró el Cerro de la Gloria, con la obra del escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari en la cima.

Entre 1911 y 1912 se inauguraron la Fuente de los Continentes y los Caballitos de Marly, dos de las obras más importantes del espacio verde, que cuenta con un total de 41 obras de estilo escocés, francés y renacentista,

La vida de la Ciudad de Mendoza se fue construyendo alrededor del Parque General San Martín, y así se fueron sumando clubes y espacios de recreación que se convirtieron en pilares de la vida social y cultural de la Provincia.

Dentro del Parque General San Martín, están el Teatro Griego Frank Romero Day, escenario de la Fiesta Nacional de la Vendimia, el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Juan Cornelio Moyano, el Estadio Malvinas Argentinas, sede del mundial Argentina 78 y de la Copa América 2011, la Universidad Nacional de Cuyo, el CRICYT-CONICET, Club Mendoza de Regatas, el Club Hípico Mendoza, el Mendoza Lawn Tennis Club, el Golf Club Andino, el Aeroclub Mendoza y Velódromo Mendoza, así como el Teatro El Pulgarcito y dos de los clubes más importantes de la Provincia: el Club Atlético Gimnasia y Esgrima y el Club Sportivo Independiente Rivadavia.

Su diseño también tiene historia

El responsable del trazado del Parque General San Martín fue el paisajista francés, radicado en Argentina, Jules Charles Thays. Él fue el creador de numerosos espacios verdes reconocidos de todo el pais, como el Jardín Botánico, los Bosques de Palermo, el Parque Centenario de Buenos Aires y el Parque Nacional Iguazú.

Además, Thays fue el primero de la dinastía que revolucionó el paisajismo en Argentina. Luego, siguió su descendencia y ahora se transita la cuarta generación de Thays que siguen formando parte de los diseños más representativos del territorio argentino.

Jules Charles Thays nació en 1849 en París y fue discípulo del afamado paisajista Edouard André, con el que trabajó durante años y bajo cuyas directivas atendió obras para diversos proyectos europeos.

Según informa Infobae, convocado para llevar adelante un proyecto de parque en la ciudad de Córdoba, Thays llegó a la Argentina y no se fue más. 

Luego, en Buenos Aires se desempeñó como Director de Parques y Paseos Públicos y se dedicó a trazar cada espacio verde, plantar la diversidad de árboles que hoy tiene la ciudad y regalarle con su tarea el legado verde a las próximas generaciones.

Los expertos aseguran que Thays era "una máquina imparable de trabajar". Además de los espacios verdes públicos, el paisajista también diseñó los jardines de unas 40 estancias, entre las que se cuentan tres que pertenecieron a Julio Argentino Roca: La Larga (en la localidad de Daireaux, provincia de Buenos Aires), La Paz (en Ascochinga, provincia de Córdoba) y La Argentina (en San Andrés de Giles, provincia de Buenos Aires).

El hijo del patriarca, Carlos León Thays, no se quedó atrás en su misión. Continuó la labor de su padre como paisajista y director general de Paseos de la Ciudad de Buenos Aires, rol que desempeñó desde 1920 hasta 1945.

Entre otros trabajos célebres, uno de los más recordados fue el del diseño de los jardines de la residencia presidencial de Olivos, que hasta entonces era un lugar de trabajo agrícola más bien rústico.

Luego, siguió el legado el nieto del iniciador, Carlos Julio Thays o Carlos III, quien se encargó de parquizar unas 400 estancias, entre las que se destaca la de La Biznaga de Roque Pérez, Provincia de Buenos Aires. 

Quien hoy continúa el legado familiar es el ingeniero agrónomo Carlos Thays, representante de la cuarta generación, y director de un estudio de arquitectura y diseño que se dedica al trazado de parques y jardines. Entre otras tareas, él también tuvo la misión de recomponer el jardín de la Quinta Presidencial en el año 2000, durante el breve mandato de Fernando de la Rúa.

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